martes, 22 de octubre de 2013

Las tonalidades que definen una época


Rehabilitación. Los estudios de los edificios antiguos del Centro Histórico han permitido sacar a la luz la variedad cromática de la ciudad, pero también descubrir el cambio de gusto estético con la evolución histórica.

Las modas en arquitectura son tan habituales casi como en la ropa. No son ajenas a estos vaivenes estéticos las fachadas de la ciudad. La época histórica en la que fueron construidas han definido el gusto por determinadas tonalidades y así se aprecia en los estudios que se han realizado para determinar el color original de los edificios.

Bajo cuatro o cinco capas de pintura, que casi explican la historia del edificio, se encuentra ese primer color que es hijo de una época. Los edificios barrocos, por ejemplo, que suponen alrededor de una quinta parte de los inmuebles del Centro, con unos 250, tiene sus colores favoritos en los ocres amarillos (29%) y el óxido rojo (28%). También se encuentra una alta presencia de las fachadas en piedra y blanco (25%), lo que casi completa el círculo de los edificios construidos en los siglos XVII y XVIII, ya que son mínimos los inmuebles que se salen de esa gama cromática.

Los edificios construidos a partir de 1830, cuando se impone el estilo neoclásico y ecléctico, representan el grueso de los edificios del Centro, ya que acumulan la mitad de los inmuebles existentes. En esa época se aprecia un cambio de tendencia decorativa, al perder peso los colores del Barroco y tender al uso de otros como los colores piedra y blanco (36%) o el ocre rojo (26%). Además, aparecen otro como el azul, en una cantidad testimonial, pero que se encuentra en el 5% de las fachadas de esta época. Además, a partir de esa época se empiezan a usar el juego de varios colores para resaltar elementos como balcones o detalles decorativos.

A partir del año 1900, cuando se empieza a extender el estilo modernista y regionalista, el tono piedra y blanco se extiende mucho más por la ciudad, hasta estar presente en el 42% de las fachadas de esta época, mientras que le sigue el amarillo, con un 29%.

La popularidad de la familia cromática de piedra y blanco desde el Barroco, especialmente en el siglo XIX y principios del XX, motiva su presencia en casi un tercio de todos los edificios que se han conservado en la ciudad.

El amarillo es también muy popular en el ámbito global, con el 24% del total de los inmuebles históricos del Centro; mientras el ocre rojo predomina en el 21% de las fachadas. La línea de ayuda de la Oficina Municipal del Centro Histórico para recuperar las fachadas pone especial énfasis en volver a utilizar la gama original de colores, lo que ha ido llenando la zona de tonos que habían quedado olvidados.

Fuente: La Opinión de Málaga 10/10/2010

viernes, 10 de febrero de 2012

Salvar el edificio del Cobertizo del Conde Nº22

Hace un par de días, el Sr Naser Rodríguez nos comunicó que se estaban produciendo movimientos entorno a la casa de la Calle Cobertizo del Conde Nº 22, del cual ya hicimos una entrada y resaltamos la importancia de este edificio. Todo indica que no va a respetar la legalidad, como viene siendo habitual. Por ello, y siguiendo la Iniciativa de Naser, se ha iniciado una campaña en favor de la protección del edificio.

En este enlace encontraréis el documento a enviar o presentar en la Gerencia de Urbanismo de Málaga.

http://torrevigiamalaga.blogspot.com/2012/02/campana-salvemos-la-casa-barroca-de.html

Muchas gracias por vuestra participación.

lunes, 16 de enero de 2012

Calle San Juan Nº 42


En anteriores entradas hemos hablamos sobre las pinturas de interior del siglo XIX. Hoy trataremos las pinturas que se localizan en el techo de calle San Juan Nº 42.

Estas pinturas de interior perpetúan una tradición que se inició en Roma y que en el renacimiento y en el barroco adquirió su mayor esplendor. En cuanto a las atribuciones podemos citar algunos de los pintores decoradores que trabajaron en Málaga en el siglo XIX como fueron Ángel Romero, Antonio Matarredonda o Manuel Montesinos.

Muchas de estas pinturas ya han desaparecido como por ejemplo las pinturas del portal de Ollerías Nº 42, un edificio del siglo XVIII reformado en el XIX. Otras se encuentran en muy mal estado de conservación como las de Calle Carretería Nº 68, cuyo edificio se encuentra hoy en venta.

La pintura de calle San Juan Nº 42 es una decoración pictórica muy interesante. “Se trata de una pintura al temple a base de sombras tostadas y de sienas naturales y tostadas”. Su interés reside sobre todo en el diseño. Se podría catalogar, desde el punto de vista estilístico, como neomudéjar renacentista, puesto que mezcla grutescos con elementos musulmanes con la intención de imitar una armadura de madera.

“Bandas de lazo confirman los bordes de la composición, en cuyas esquinas se sitúan estrellas de ocho puntas. En el centro de cada uno de los cuatro lados se sitúan estrellas de ocho puntas. En el centro de cada uno de los cuatro lados se disponen, entre candelieri, máscaras grotescas sacando la lengua. Todos estos dibujos delimitan un rectángulo central, en el que se sitúan una cartela.”

Toda la información procede del artículo: La decoración de los espacios comunes de las viviendas plurifamiliares burguesas, cuyo autor es Francisco García Gómez.








martes, 23 de agosto de 2011

Lo que no se conoce, no existe



Comienzo mi nueva entrada con este lema para recordar que aquello que no se conoce no existe y que las instituciones se aprovechan de ello y son partícipes de la destrucción de nuestro patrimonio, tanto Junta de Andalucía como Ayuntamiento. En la última década ha desaparecido el 19% de la medina de Málaga (estudio realizado por el blog Bodrios arquitectónicos del centro histórico de Málaga), sin contar, claro está, lo que es propiamente el Centro Histórico, ya que este es muchísimo más grande de lo que dicen que es, incluyendo Trinidad, Perchel y Barrios Alto y el espacio comprendido entre Muelle Heredia y la Alameda. Entre los problemas de la desaparición de nuestro patrimonio se encuentran esos vaciados de edificios que se realizan y que provocan la desaparición de pinturas de interior, así como otros elementos, como los que hoy os presentamos.


En calle Sánchez Pastor nos encontramos con una de las casas, desde mi punto de vista, más importantes del siglo XIX en cuanto a pinturas de interior se refieren, suponemos, claro, que tras el “Salón Pompeyano” de la casa de los Heredia que se encuentra en la Finca San José, a la cual aun no hemos accedido, y por supuestos otras casas que aun nos quedaran por descubrir.


Después de haber visitado palacios como los de Trinidad Grund o donde se encuentra la Jefatura de Costas, de la cual ya hablamos, estas son las que más me han llamado la atención.


Por motivos de seguridad no puedo decir que edificio es, pero al parecer fue Pedro Luis Alonso su promotor del mismo y según su propietario del actual inmueble uno de los descendientes de este Alcalde aun vivía en este edificio cuando compró el inmueble.


Como ya dijimos, no soy entendido en arte, por lo que tal vez mi descripción no sea muy exacta. Por este motivo me preocuparé en describir la casa y las fotos hablarán por si solas.


El inmueble tiene un gran salón con una claraboya en el centro. Este gran salón es el distribuidor de las demás habitaciones de la casa y en las que encontramos pinturas murales y las típicas columnas de las fundiciones malagueñas del siglo XIX.








Una de las habitaciones que conducen a este salón posee un techo con pinturas de estilo ecléctico en las que predominan el dorado, rosa y el rojo.







Del gran salón aparece un pequeño pasillo que conducen a un salón más pequeño y a una cocina. Este pasillo también posee pinturas al igual que el salón.






Este pequeño salón es el más completo que hasta ahora mismo he podido contemplar por que no solo tiene el techo pintado sino todas las paredes, cosa que no había visto hasta la fecha. Posee también una chimenea de mármol que se conserva de la época.








Siento la calidad de las fotos, pero todas me parecían importantes.



miércoles, 3 de agosto de 2011

Facebook y Plataforma Ciudadana en Defensa de Hoyo Espartero

Quisiéramos comunicar que el Blog ya posee su propio perfil en Facebook. Su nombre es el mismo que el de Blog “Pinturas Murales de Málaga”. Subiremos nuestros artículos tanto al blog como al Facebook así como haremos otras actividades. Esperemos que os animéis y nos sigáis por Facebook también.


También desde aquí queremos comunicaros de que apoyamos a la Plataforma Ciudadana en Defensa de Hoyo Espartero, así como deciros de que hemos apoyado la denuncia ante el Ministerio Fiscal del Estado presentada por un particular a la cual se ha adherido la Plataforma.



domingo, 24 de julio de 2011

Calle Granada, 33


Hoy retomaremos este edificio de calle Granada. La restauración del mismo avanza y os mostramos las pinturas del portal tal y como están quedando. Llama la atención que en el techo de la entrada se ha conservado una cata de las pinturas que se encuentran debajo. Agradecer a su propietario que está restaurando el edificio de forma adecuada y con respeto a las zonas comunes.





viernes, 1 de julio de 2011

El Thyssen, arte por dentro y por fuera



Los dibujos, sobrios pero con calidad en la composición, muestran motivos arquitectónicos y figuras de ángeles que enmarcan cinco vanos.


La fachada de calle Mártires descubre el lunes sus pinturas murales restauradas del siglo XVIII


Los datos.


Lugar. Fachada de calle Mártires del Museo Carmen Thyssen.


Motivos. Motivos arquitectónicos encuadran los vanos de cinco balcones -ahora ciegos- coronados con dos querubines alrededor de un tondo con guirnaldas. Los tonos más fuertes corresponden a los elementos originales, los más claros (gris violáceo) a los reconstruidos.


Fecha. El terreno se adquirió en 1780, las pinturas se realizarían poco después.


Espacio. Ocupan 119 metros cuadrados, de los que 23,4 metros cudrados son originales restaurados y el resto, reconstrucción.


Presupuesto. 119.965 euros.


Trabajos. Quibla Restaura, a través de la Oficina de Rehabilitación del Centro Histórico en una primera fase y a través de la UTE Villalón en una segunda fase.


Estaban ahí desde hace más de dos siglos, ocultas bajo una capa de cal, totalmente invisibles para el viandante que con prisas cruzaba calle Mártires. Ellos lo vieron casi por casualidad. Era 2004. Restauraban las pinturas murales del edificio de enfrente, la antigua cerería, cuando repararon en unos trazos que parecían formar un rostro. Era parte de la cara de un angelito. Siete años después, Quibla Restaura ha conseguido completar la imagen. El Museo Carmen Thyssen Málaga dejará al descubierto desde el lunes los motivos del siglo XVIII que decoran su fachada de calle Mártires, ahora bajo andamios.


Tres años de trabajo -desde 2008- han dado como resultado 119 metros cuadrados de pinturas murales rescatadas, de las que 23,4 metros son originales y el resto, una fiel reconstrucción. Motivos arquitectónicos encuadran los vanos de cinco balcones -hoy ciegos-, coronados por dos querubines alrededor de un tondo con guirnaldas. En el XVIII, siguiendo los gustos de la época, daban lustre a los números 4, 6 y 8 de la estrechísima calle Mártires. Tres siglos después vuelven a hacerlo, pero sobre un muro nuevo.


Proceso


Los arquitectos aconsejaron demoler la fachada original de las casas contiguas al Palacio de Villalón por su estado de deterioro, pero la empresa Quibla -con la ayuda de la arqueóloga municipal, Carmen Peral, y del entonces director de la Oficina de Rehabilitación del Centro Histórico, José María Gómez Aracil; y el asesoramiento de la historiadora del Arte Rosario Camacho- logró salvar las pinturas. En 2008 se limpió de cal el muro, se preconsolidaron las zonas con riesgo de desprendimiento y se hizo un levantamiento topográfico. El siguiente paso consistía en arrancar del muro las pinturas, sobre una capa de estuco y mortero, con una cuidada técnica. El original se adhirió a un soporte de nido de abeja de aluminio y se procedió a la restauración. Ya solo quedaba montar los paneles, a modo de puzzle, sobre la nueva fachada y dar los últimos retoques.


En la época, los dibujos se pintaron con una paleta de rojos y marrones sobre la que se aplicó una veladura gris, quedando un color gris violáceo. El tiempo fue borrando capas y dejando al descubierto las tonalidades más intensas. Y así se verán a partir del lunes las partes restauradas, mientras que las reconstruidas lucen un color grisáceo para distinguirlas a simple vista.


«Son de las pinturas murales más sobrias que se han encontrado, pero con gran calidad en la composición y la perspectiva bien reflejada», dice el restaurador Joaquín Gallego. Tiene explicación. Un análisis histórico de los edificios realizado por la historiadora Aurora Arjones reveló que estuvieron vinculados a los Estudios Reales de Gramática, Retórica y Pintura, por lo que tenían un uso más institucional que popular. Además, se sabe que en esas construcciones trabajó el arquitecto Martín de Aldehuela, por lo que no se descarta que dejara su sello en el diseño.


La recuperación de las pinturas murales, que se suman a otras que decoran la calle, «completa el proceso de restauración e incrementa el valor del continente del Museo Carmen Thyssen», resaltó la directora de la pinacoteca, Lourdes Moreno. A partir del lunes, «el Thyssen merece una visita tanto interna como externa», apostilló el restaurador Francisco Zambrana.


Artículo procedente del Diario Sur.


Agradecer la cesión de fotos de Don Tomás Berbel. Desde aquí nuestro agradecimiento por su interés y por la cesión de fotos sin firma.